Cómo entender a alguien que padece de dolor crónico

 

  • El dolor crónico cambia muchas cosas en la vida, la mayoría de éstas son invisibles. Muchas personas no parecen comprender el dolor crónico y sus efectos. Muchos no parecen entender que quienes lo sufren han intentado numerosas terapias alternativas y saben cuáles les han funcionado y cuáles no. Algunos han sido mal informados o simplemente mal entendidos. Con el espíritu de informar a aquellos que desean comprender, estas son algunas cosas que te pueden ayudar a comprender y a ayudar a aquellos que sufren de frecuente dolor crónico debilitador.
    Recuerda que estar enfermo no significa que el sufriente ya no sea un ser humano. Quienes sufren de dolor crónico pasan la mayor parte del día con un dolor considerable. Si uno viven o visita a alguien que padezca de dolor crónico, este último podría no ser capaz de disfrutar de las cosas que solían hacer. El sufriente siente como si estuviera atrapado dentro de un cuerpo sobre el que tiene poco o ningún control. Quieren disfrutar del trabajo, la familia, los amigos y de las actividades divertidas.
  • Aprende el código. Quienes sufren de dolor crónico a menudo hablarán de manera diferente de las personas que están libres de éste. Se utiliza una escala numérica de dolor como medida cuantitativa para identificar la intensidad del dolor para que los médicos puedan medir los efectos de los tratamientos. La descripción del dolor en una escala que mide del 1 al 10, el 1 es “ningún dolor, bienestar total” y 10 es “el peor dolor jamás sentido”. No asumas que aquellos que sufren de dolor crónico no lo sienten cuando dicen que están bien. Ellos intentan esconder el dolor debido a la falta de comprensión de los demás.
    Acepta que las palabras podrían ser inadecuadas para describir cómo se siente el sufriente. Recuerda alguna vez en la que hayas sentido dolor, luego multiplica la intensidad e intenta imaginar ese dolor presente veinticuatro horas al día, todos los días, sin alivio. Es difícil encontrar las palabras para ese tipo de dolor.
  • Reconoce la diferencia entre “felicidad” y “salud”. Cuando tienes gripa, probablemente te sientes miserable. Quienes sufren de dolor crónico lo han padecido de 6 meses a muchos años. El dolor los ha obligado a manejar mecanismos que no necesariamente reflejan el nivel real del dolor que sienten.
  • Respeta el hecho de que la persona que sufre el dolor está haciendo todo lo posible; cuando dice que siente dolor ¡realmente lo siente! Está meramente soportándolo, mostrándose feliz e intentando verse normal.
  • Busca las señales del dolor: muecas, inquietud, irritabilidad, cambios de humor, manos apretadas, quejas, problemas de sueño, rechinido de dientes, mala concentración, actividad disminuida y, tal vez, hasta poner por escrito o hablar de pensamientos suicidas.
  • Escucha. Los dos pasos anteriores dejaron claro que quienes sufren de dolor crónico pueden hablar en código o afirmar que su dolor no es tan intenso como realmente es. Lo mejor que puedes hacer es escucharlo apropiadamente, y dejar claro que quieres escuchar lo que tiene que decir y que realmente lo has oído. Usa tus aptitudes de escuchar para descifrar lo que está escondiendo o minimizando.
  • Lee sobre cómo saber escuchar para más detalles sobre cómo ser grandioso escuchado.
  • Comprende y respeta las limitaciones físicas del que padece de un dolor crónico. Poder permanecer de pie por diez minutos no necesariamente quiere decir que pueda hacerlo por veinte minutos, o una hora, o hacerlo siempre. El hecho de que la persona se las haya arreglado para estar de pie treinta minutos ayer, no significa que podrá hacer lo mismo hoy. En el caso de muchas enfermedades, el enfermo puede exhibir señales obvias de inmovilidad, tales como parálisis, o inmovilización total debido a la debilidad, etc. Con el dolor crónico, sin embargo, es confuso tanto para el que lo padece como para el que lo observa, y si habilidad para manejar el movimiento puede ir y venir. El sufriente podría no saber, de un día al otro, cómo se van a sentir cuando se despierte, y cada día debe ser tomado como llegue. En muchos casos, no sabe qué pasará de un minuto al siguiente. Ese es uno de los componentes más difíciles y frustrantes del dolor crónico.
  • Agrega sentarse, caminar, pensar, concentrarse, ser sociable y demás a este paso, ya que las restricciones en las habilidades del sufriente a responder se aplica a todo lo que esperarías que pueda hacer una persona con buena salud. Eso es lo que le hace el dolor crónico a quien lo sufre.
  • Deja tu charla motivadora para tus hijos y tus amigos del gimnasio. Date cuenta de que el dolor crónico es variable, ten presente que las charlas motivadoras pueden ser pesadas y desmoralizadoras para quien sufre de un dolor crónico. Como ya se señaló, es bastante posible (para muchos, es común) que un día pueda caminar ida y vuelta al parque, mientras que al día siguiente tal vez tenga problemas para ir de una habitación a la otra. Por lo tanto, es vital que no caigas en la trampa de decir “¡Pero si ya hiciste esto!” o “¡Vamos, sé que puedes hacerlo!” Si quieres que haga algo, pregúntale su puede y respeta su respuesta.
  • Supera la necesidad de hablar de clichés tales como el valor del ejercicio y el aire fresco. Para alguien que sufre de dolor crónico, salir y hacer cosas no hace que el dolor desaparezca y a menudo puede exacerbar los problemas. Ten presente que no sabes por lo que está pasando o cómo sufre cuando está solo. Decirle que necesita hacer ejercicio o hacer otras cosas para no pensar en eso puede frustrarlo hasta las lágrimas, y no es un consejo correcto, especialmente si no tienes entrenamiento médico y tampoco tienes ni idea. Si fuera capaz de hacer algunas cosas, en algún momento o todo el tiempo, las haría.
  • Recuerda que quien sufre de dolor crónico está trabajando constantemente con los médicos y esforzándose por mejorar y hacer lo correcto para su enfermedad. Otra afirmación que duele es “Sólo debes obligarte a más, hacer un esfuerzo”. Obviamente el dolor crónico puede estar en todo el cuerpo o estar localizado en áreas específicas. En ocasiones, participar en una sola actividad por un periodo largo o corto de tiempo puede hacer más daño y causar más dolor físico; para no hablar del tiempo de recuperación, que puede ser intenso. No siempre puedes leerlo en su rostro o en su lenguaje corporal. Además, el dolor crónico puede causar depresión secundaria (¿acaso no te deprimirías y entristecerías si algo te doliese durante meses o años?), pero no es causado por la depresión.
  • Nunca uses frases de desestimación tales como “Y bueno, es la vida, tendrás que soportarlo” o “Eventualmente lo supererás, hasta entonces tendrás que dar lo mejor de ti” o lo peor de todo “Bueno, te ves bastante bien”, etc., esos son comentarios que podrían hacer que te sientas tranquilo con el tema, pero son una forma de distanciarte de la persona y de hacer que se sienta peor y con menos esperanza. El psicólogo Mark Grant sugiere que hagas comentarios de vida y no de desestimación, diciendo algo como “¿Cómo has sobrevivido?”
  • Cuando no tengas respuestas, admítelo. No embadurnes tu ignorancia con clichés o afirmaciones atrevidas que no estén basadas en los hechos. No tiene nada de malo decir “No lo sé” y luego ofrecerte a averiguar las cosas.

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